Sobrevolando Napoli
Marzo 2015
*Nota viajera: Llegué a Napoli con el agua golpeando las ventanillas del tren, el cielo plomizo tragando la cima de las colinas y un manto rosa luminoso de los ciruelos floreciendo al costado del camino. A las pocas horas salió el sol. Tomé la funicolare por primera vez en mi vida (encantadora, una especie de subte ascendente) y me bajé en Stazione Petraio con mi valjita. Justo allí se desarrollaba el evento, ni mas aquí ni mas allá; pero eso lo sabría después. Miré a mi alrededor: salían escaleritas y pasadizos en varias direcciones y probé suerte por ahí, equivocándome con fortuna. De golpe apareció Napoli, extendiéndose ante mis ojos en onduladas capas de techos coloridos hasta adentrarse en el azul primaveral del mar.
Luego de la primera jornada del
Festival que terminó alrededor de las 21 hs. me fui a la casa de Lamar quien me hospedó estos días a metros de Piazza Dante, en pleno centro histórico de la ciudad, muy cerquita de Porta Alba, que demarcaba el limite con el afuera de la urbe. Tuve tiempo de perderme mas de una vez en las callecitas angostas
rebosantes de gente, de ejercitar mis músculos subiendo escalinatas imposibles,
de tomar helado exquisito y de sorprenderme arribando a la casa cuando pensaba
que estaba en la otra punta de la ciudad.
Me robó una sonrisa solitaria ver la
cara del Pocho Lavezzi mirándome desde las ventanas; recorrí un mercadito de chucherías exquisitas con cientos de estatuillas del papa Francisco en todas sus medidas y me llevo en la retina la imagen de la ciudad trepándose al
Vesuvio. Además para variar me perdí en una escalera, literal. Hice un bonito
fotorrelato al respecto y cuando lo veo siento que una parte de mi está todavía dando vueltas por Salita Petraio buscando el giro correcto que no me lleve a
una reja cerrada o a un pasadizo lleno de calcetines colgados.
No hice a tiempo de ir hasta Pompei y pensé, como viajera empedernida y viciosa que soy ‘es una señal'.
Cuando
vi el video de TangoNeta, me enamoré. Quería esa experiencia.
Amigable,
cálido, divertido, enriquecedor, son la palabras que me vienen en mente para
acercarme a una descripción del encuentro. De ahí en más todo lo que relato se
da en este marco de cordialidad que sus organizadoras estimulan y que cada uno
de los participantes profesa.
TangoNeta tiene una magia medularmente tanguera, que se expresa en los cuerpos, abrazos,
miradas, sonrisas y en la certeza de que algo bueno acontece. El espíritu no
radica en una secuencia de pasos sino en el movimiento primigenio del cuerpo desde
el cual se arriba al conocimiento de la técnica y desde allí se despliegan las
posibilidades de baile, expresión y comunicación.
Durante
cinco días los apasionados bailarines, provenientes de una decena de países, se
sumergen de la mañana a la noche en laboratorios, workshop, lecciones
grupales, prácticas, muestras fotográficas, almuerzos y milongas en un
pintoresco espacio de Salita Petraio, donde se desarrolla la edición n°26 de
este festival con una década de historia, realizado anualmente en cuatro
ciudades del mundo: Napoli (Italia), Rosario (Argentina), Cardona y Barcelona
(España).
Los
momentos libres son para socializar en grupo, ya sea relajándose al sol o
recostándose en algún sillón a charlar en una suerte de sesión multilingüe
mientras se bebe algo fresco; allí aprovecho para conversar con los sonrientes
participantes mientras Cinzia saca fotos y Sergio entre otras cosas prepara la
comida para los comensales. Jaap es holandés y esta es la octava vez que viene
al festival, incluso ha atravesado el océano para disfrutarlo en su versión
argentina. Aldo es local y es su cuarta participación. Yohhan es parte de un
grupo de franceses que vienen por primera vez, y Lars viene de Atenas aunque es
sueco de nacimiento y es la cuarta vez que participa.
La
palabra clave en esta ocasión fue ‘Recorridos’,
como en otras ediciones lo fue ‘Tiempo’ ,
‘Intimidad’ y ‘Presencia’ . Este guiño es utilizado por los profesores para
hilvanarlo en sus lecciones a libre interpretación. Todos ellos tienen
formación en artes corporales que se entrelazan indefectiblemente en sus modos
de transmitir el tango.
Gisela
Navonit, la argentina del grupo organizador, es la creadora de TangoNeta. Profesora
y bailarina de tango me cuenta ‘Mi estudio del tango como danza de
improvisación se ve enriquecido al recurrir a la información tomada de otras
técnicas de movimiento y a la investigación compartida con otros docentes. Mi
trabajo técnico está basado en función de despertar y concienciar al cuerpo para
ampliar la percepción de uno mismo y nuestra relación con el otro y con el
entorno: el grupo, el espacio, la música’.
Sara D’Ajello, también organizadora, es bailarina y profesora de tango, teatro-danza
y expresión corporal. Se forma principalmente en Italia y Argentina estudiando
danzas populares, lenguaje corporal y tango, su maestra mas importante fue
Silvia Vladimivsky. Su búsqueda se centra en la potencialidad expresiva del
movimiento y en el uso de la danza, el tango en particular, como lenguaje que ‘cuenta’.
Paola
Carbone se recibió en París en el Centre International de la Dance. Estudió Tai
Chi Chuan, Aikido e desde hace muchos años colabora con diversas asociaciones
de teatro en Italia.
Paul
Vossen baila tango intensivamente desde 1990, y utiliza su experiencia en Contact,
Improvisación y Qi Gong para enriquecer el trabajo fisico de sus lecciones.
Aurora
Fortuno es profesora, entra al tango o viceversa en 1996, y rápidamente comenzó a musicalizar; de su
mano salió la excelente selección de melodías de las milongas de TangoNeta
La
muestra fotográfica estuvo a cargo de Sergio Grispello.
Los
días transcurrieron suaves como las hojas de un libro.
El
cierre de oro fue la milonga del domingo en la Chiesa delle Scalze, una
antiquísima iglesia abandonada, un ámbito onírico que a la luz de cientos
de velitas contuvo a unos 200 tangueros mientras le sacaban lustre al piso. Todo el mundo bailó y mucho. También
yo! que había ido a observar, fui arrastrada por la marea tibia del abrazo y me
dejé llevar.
Violeta.
Gracias Cinzia por las fotos!




