Roma, febrero 2015
Martes tres de la madrugada, carnaval de invierno. El panorama era grotesco. Un salón de
dimensiones exorbitantes completamente revestido en mármol; luces como acuarelas rojas,
sonaba una musiquita electrotangueada. Las máscaras centelleaban en la pista, unas alas de
ángel pretendían cierta sensualidad destartalada colgando de un piernas largas de tragedia; a la
endiablada se le enredaba la cola mientras serpenteaba alrededor de un leopardo que la miraba
con la boca abierta; la señora del sombrero puntiagudo tentaba torsiones imposibles a costa del
trastabilleo de su compañero; el antifaz al que le colgaban las plumas estiraba la pierna
enfundada en brillos y la cabeza hacia atrás; los cuerpos se movían torpemente y sin embargo
gesticulaban grandes sonrisas de gozo exagerado. Continuar leyendo...>>
Lena -No es magia, es tango o La voluntad del fuego- (Relatos)
Lena tenía la columna vertebral desviada, si la veías de frente su torso era una C; un hombro 10 centimetros más bajo que el otro. La pierna izquierda rígida, carecía de equilibrio, sufría varios dolores, y no podía caminar hacia atrás. Pero Lena y sus casi siete décadas querían bailar tango, y se encontró con 'el milonguerito' ¿dónde? donde están los milongueritos, en la milonga. Los vi en La Ideal, amplia y tradicional; estaba rebosante de bailarines esa noche por lo cual desde mi ángulo podía ver una espalda, el agarre de las manos, y cada tanto los pies; luego la veía salir a ella de la pista, con su cuerpo torcido, caminando con dificultad y me crecía la curiosidad 'quiero verla bailar'... Continuar leyendo...>>