Milonga de Carnaval -Relatos-

Roma, febrero 2015 

Martes tres de la madrugada, carnaval de invierno. El panorama era grotesco. Un salón de dimensiones exorbitantes completamente revestido en mármol; luces como acuarelas rojas, sonaba una musiquita electrotangueada. Las máscaras centelleaban en la pista, unas alas de ángel pretendían cierta sensualidad destartalada colgando de un piernas largas de tragedia; a la endiablada se le enredaba la cola mientras serpenteaba alrededor de un leopardo que la miraba con la boca abierta; la señora del sombrero puntiagudo tentaba torsiones imposibles a costa del trastabilleo de su compañero; el antifaz al que le colgaban las plumas estiraba la pierna enfundada en brillos y la cabeza hacia atrás; los cuerpos se movían torpemente y sin embargo gesticulaban grandes sonrisas de gozo exagerado. 

Cafetìn de Roma: 1° milonga fuera de Buenos Aires -Crònicas-


De cómo dimos con esta milonga, es una historia fácil. Antes de salir de Buenos Aires escribimos a varios grupos de Facebook con temática tanguera, y nos respondió Juan, en perfecto castellano porteño, porque nació en Argentina. De cómo llegamos... es otro cantar.


Salimos al mediodía de Ostia, tomamos un tren hasta Pirámide (1) y ahí nos dividimos; Iván se fue por su cuenta a recorrer la ciudad y yo seguí camino a Piazza del Popolo (2) a encontrarme con un amigo que no veo desde hace 10 años que, entre otras cosas, es amante apasionado de la historia de la ciudad eterna en la que nació.

Iván rápidamente comprendió que las crestas del Coliseo no se ven desde todos los puntos de la ciudad, y que si querés salir sin mapa en un lugar desconocido del mundo y sin saber el idioma, es posible que ni siquiera lo encuentres.