
Día2
Salimos bien temprano desde Ostia, cerca de Roma. Y bien temprano es a las 7.30 de la recontra madrugada de invierno, emponchados exageradamente hasta las pestañas. Desayunamos un capuchino y unos Cornetti (una especie de medialuna con nutella) de parados en el café de abajo de la casa y recorrimos durante 3 horas los paisajes que el sueño permitió.
El Palio di Siena
Lo primero que escuché de esta ciudad hace varios años, y lo que quizá es el enlace inmediato de su
historia y presente, es el Palio; una competencia entre 'le contrade' o barrios que componen su geografía que se realiza dos veces al año sin interrupción desde hace 5 siglos, y que convoca a los 100.000 habitantes del lugar, a festejar o sufrir. Ambas de manera muy muy muy colorida.
Es como un super clásico pero entre 10 equipos. Así de pasional. Pueden buscar videos en la web y entenderán lo que digo. Se resume en una carrera de caballos y unos rituales bien definidos, que desembocan en la elección del jinete, del caballo, y una serie de ceremonias de vistosos colores; la carrera dura en si 90 segundos, son dos vueltas por la Piazza del Campo mientras la gente se encuentra amontonada en el centro y desbordando los balcones de las casas de alrededor.
Llegamos casi para almorzar, y eso hicimos guiados por nuestro anfitrión de lujo. Nos recibió una exquisita taberna que además guardaba una sorpresa de esas que me gustan.
El vino se sirve oxigenado
Esta última foto la saqué desde nuestra mesa, la cual estaba al lado de la entrada que viene ahora. Cuando los dueños del restaurante hace unos pocos años hacían remodelaciones en el lugar, se encontraron con esto:
Una construcción etrusca que data aproximadamente del 500 a.c.
El cambio de clima y temperatura al ir bajando los escalones, la mohosidad de las paredes al tacto, el aroma desconocido... dan la sensación de sumergirse en el silencio suave, envolvente de la sacralidad del pasado.
Las condiciones de frescor y humedad lo hacen el ámbito ideal para almacenar vinos increíbles y quesos. Y claro, es parte del atractivo, te dejan pasar a transportarte en el tiempo.
Luego, la caminata lenta por estas callecitas angostas, que nos llevaron varias veces a desembocar en la Piazza del Campo. El descubrimiento de los detalles, el entretejido de lo remoto y contemporáneo, las delicadezas, los guiños artísticos, fueron floreciendo hasta que la noche encendió sus faroles, y con el mismo paso tranquilo emprendimos el regreso.
Apenas llegamos
Atravesamos este arco y encontramos la taberna
La escuela de música de Siena
Una callecita que desemboca en la Piazza
Souvenirs
Caminando por ahí
Desde arriba
Desde abajo
Estacionamiento
La Piazza donde se realiza el Palio
Por el pavimento gris corren los caballos, en el centro se amontona la gente.
Por el pavimento gris corren los caballos, en el centro se amontona la gente.
Otro ángulo de la Piazza
Un balcón que deviene lleno de gente dos veces al año
Palazzo Pubblico
Mirando por ahí
Soy bonita
Mirando vidrieras
Te estoy viendo
Y seguimos por aquí
Sutilezas del lenguaje
Paramos en una estación de servicio en medio de la ruta y mi cumpa quiso tomar un café. Se le acerca nuestro anfitrión y le pregunta '¿y este otro café para quién es?' habían servido dos, uno grande y uno pequeño. Nuestro anfitrión pensó un poco y echó a reir '¿y cómo lo pediste?', 'Pedí: un café capuchino'. Claro le habian dado un café y un capuchino. Sutilezas!





















